domingo, 22 de abril de 2012

Pregunta existencial

¿Qué pasa cuando no tienes ideas pero sí una necesidad extraña de poner algo en el papel y te resistes a hacer dibujitos, y el vacío te contesta con el rechazo y te reta a escribir, aunque sea galimatías sobre tu propia vida?

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Difícil. Difícil que no se note el fastidio por la rutina. Dos de las últimas entradas dicen casi lo mismo ("me aburro"), y aún así me sigue pareciendo divertido. Sobre este fenómeno (divertirse en el aburrimiento) no sé mucho. Algún día le dedicaré tiempo y veremos si resulta divertido (o divertido en el aburrimiento)... Estas cosas pasan, estas cosas pasan: uno se trata de llevar bien con el aburrimiento pero es tan aburrido que dan ganas de coger una Magnum y presionar el gatillo. Lo extraño es que esto es dos entradas consecutivas... debo de estar enfermo o algo.

sábado, 21 de abril de 2012

Sobre escribir (y la rutina)


Anotar historias. Pensar en pasajes sagrados de algunos libros. Revisar la vida, observarla, y a ti en el espejo. Intentar decir algo útil y fracasar. Volver al papel, a anotar historias sobre el fracaso.

miércoles, 4 de abril de 2012

Mitad


Caer. Fingir ser una mitad en vez de uno. Caer violentamente al suelo y lastimarte la mente. Empezar a creerte una mitad en vez de uno. Buscar lo que no tienes, mirar al cielo, caminar. Caer. Empezar a creerte aún menos completo. Mirarte en alguien más y creer... no, descubrirte un espejo astillado.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Tragedia

Recibir la promesa de moldear el futuro. Trazar estrategias, la perfecta emboscada, y esperar el momento, alerta, observando a detalle el movimiento del Sol. Ejecutar el plan y fracasar, ser engañado por Jano y mirar al pasado: tú, el triste protagonista de una tragedia griega.

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Cuando las cosas no salen como se habían planeado... .

*Nota:
Jano: Dios romano de dos caras (no es lo de la imagen).

martes, 13 de marzo de 2012

Magnetófono

Jugar con una grabadora. Recitar palabras, párrafos enteros, y fingir no ser tú, creértelo; lograr una, dos, tres voces y hacerlas dialogar, discutir, pelear tu propia existencia; apagar la máquina y seguir escuchándolas.


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Por primera vez en varias entradas vuelvo a redactar un texto compañía (llámemosle así a cualquier texto que acompañe antes o después a un principal). La razón es simplemente señalar la magia del magnetófono de Traveler en Rayuela, Capítulo 47 —"Soliloquio de Talita", le digo—. Aquél uno de mis favoritos y una de las razones de este texto. La otra razón es que estuve —y esto va en serio—, jugando con una grabadora, y haciendo lo del texto de arriba. Una locura, ¿no? Vamos, nunca se es tan viejo...