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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Vigilia del Fin del mundo

Foto: YunPhoto
El anciano asoma la vista por sobre el periódico, observa el reloj de pared con cierta nostalgia y sonríe, burlándose del continuo tictac. El muchacho recibe una llamada, contesta y ríe por cualquier tontería. Lanza un vistazo al reloj, escéptico, y lo olvida pronto. El niño juega, sus ojos se elevan de pronto y se mantienen pegados a los segundos, abraza sus juguetes y corre en busca de su madre. Sobre la alfombra, la mascota duerme.

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Como siempre, aquel sentido extraño que se les atribuye a los animales, ése que les dice que algo está por suceder, esa facultad nohumana será ignorada y se le dará preferencia al amarillismo televisivo, aliado eterno de la dictadura del reloj, que se mofa del mundo.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Sobre los besos en la calle

Besarla. Morder sus labios, saborear amargura. Bajar por su cabello hasta su cintura, llevarla hacia ti y confiar en el azar, mas no en la fría pared que los ha acogido y hacia la que van a parar sus infidentes deseos. Confiar en el azar, mas no en la multitud que camina cerca, como si no existieran, pero ser denegado por un claxon, levantar el rostro, abandonar un instante el deseo y contemplar el azar, un bus amarillo que recorre la avenida y un niño con cabeza de caballo en su interior. Abandonar los labios porque los ojos se pegan al caballo, al niño, a la cabeza, dejar de ceñir la cintura, oír un relincho, creer haberlo oído, dejar de sentir, y ella no, que el caballo, el niño, la cabeza, importan más. Ser abofeteado y no poder relinchar.

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Es ese tipo de cosas que forman parte del paisaje urbano y merecen ser anotadas, pues su repetitividad las llega a convertir en situaciones de nula atención. Debemos mirar, mirar con atención, y cuidadosamente para evitar golpear la vista contra una pared de vidrio translúcido o una cabeza de caballo.

jueves, 26 de abril de 2012

Sabiduría infantil


Fragilidad. Las manos del infante tocan el suelo para mantener el equilibrio del mundo. Sabiduría innata. Y se impulsa con las piernas, rechaza contundentemente arrastrarse para llegar a su objetivo.

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Hoy vi a un bebé... Bueno, en realidad su mano, pues su madre lo cubría con una manta, y la mano pequeña me llamó la atención, me dije "Fragilidad" y la palabra me condujo como si fuera yo un Nissan del año o un Mercedes Benz...